Un día se enamoró, empezó a sentir esas putas mariposas en el estómago que poco a poco te van jodiendo la vida.
Pero ella no lo sabía, de momento.
Todos los días se levantaba una hora antes para arreglarse y estar perfecta para él. Se pintaba los labios, se ponía rimel y su ropa más bonita.Lo que no sabía Marta es que el amor no es tan sencillo, que un pintalabios no te hará más guapa ni más perfecta. Que normalmente el príncipe sólo es un verde y asqueroso sapo. Que las sonrisas que él te sacaba pronto se convierten en lágrimas cuando lo ves por la calle con otra de la mano. Que los corazones rotos no son fáciles de curar. Pero, ¿sabéis qué? Marta siguió luchando, y todas las mañanas se seguía arreglando para él. Pasaron los meses y ella seguía llorando, pero, al fin, él descubrió que Marta lo quería de verdad, y juntos empezaron una bonita historia de amor. Ella al fin era feliz, se sentía feliz. Él, en cambio, quería más. Su ambición no tenía límites y se buscó otra con la que jugar.Marta se sentía querida, él presumía entre sus amigos.Pero, la gente habla mucho y ella se acabó enterando de todo. Sonrisas rotas, lágrimas sobre la almohada... Ya nada tenía sentido. Decidió olvidarse de la realidad, de todo lo que tenía que ver con ella y prefirió una vida en la oscuridad.Apenas comía, su peso debía rondar los 50. Se miraba al espejo, se veía gorda, pero no se daba cuenta que su enemigo eran las personas, no el espejo. Meterse los dedos en la garganta no servía de ayuda.Pasaron los meses y, después de mucho tiempo sin hacerlo, abrió los ojos. Marta se miró al espejo, y se preguntó: ¿en qué me he convertido?Había tomado la decisión de vagar sóla en este mundo raro, pero fué una mala decisión.Ahora ha decidido seguir adelante, salir afuera y sonreír.Marta tiene unos ojos verdes y un sol marcado en la cabeza. Crecen flores por donde ella pisa, es la reina del local; imagina mundos de colores dónde no existe oscuridad.Marte tiene una sonrisa, que a pesar de todo no se irá, con ella ilumina sus mundos de colores dónde no existe soledad.Marta ya no dice nada, porque ya no hay nada que ella pueda decir. Prefiere aprender de los errores y caminar hacia delante en este mundo raro.Marta ya no dice nada, porque ahora prefiere sonreír; por fin ha olvidado el pasado y ver las cosas desde otro lado.'

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