Y llegó como todos los días alguna vez llegan; como cuando después de una noche tenebrosa, sale el sol; como cuando después de las lágrimas, aparecen sonrisas; como cuando, en una montaña rusa, después de una gran caída, viene una gran subida.
Y es que no llegó "a mi vida"; él es "mi vida". ¿Que eso es IMPOSIBLE? No, yo no lo creo. Porque cuando se abre una puerta y entra él, la habitación se llena de color, de sonrisas, de bromas, de buenos momentos... Pero cuando él se va, la habitación vuelve a ser gris, las sonrisas se convierten en lágrimas y los buenos momentos sólo pasan a ser dolor.
Y es normal que alguien si lo ve por la calle se sorprenda; pues no ha existido nunca tal perfección. Que cuando él pasa por debajo del cielo, sólo el tonto mira al cielo.
Que cuando lo veo por la calle lo único que pienso es: "Y es cierto que hay gente que, para ser un ángel, no necesita alas"
Que si él cae, yo le ayudo a levantarse, y si no puede, me tumbo a su lado. Que daría mi vida por él, mataría por sus besos, abrazos, caricias... pues él es lo único que necesito para vivir.
¿Cocaína? No, él es mi propia droga.
Y es que tiene esa sonrisa, que tanto me enamora, esa sonrisa que hace que mate y luche contra viento y marea tan sólo por verla. Que es mi propio sueño, mi propio futuso; EL PUTO ÚNICO MOTIVO POR EL QUE SEGUIR VIVA, ÉL; SÍ, ÉL.
No necesito un príncipe azul ni que me llame princesa; no, me basta y me sobra con que me quiera.
Lo amo; con todas las letras. En pasado, presente y futuro; estando a su lado o no, pues eso no cambiaría lo que siento.
¿Os ha quedado claro ya o no?
Por esa razón el es mi vida.
Por esa razón digo... "Él primero, el mundo después".
No sé por qué razón estáis leyendo esto. ¿Sabéis la típica chica guapa y popular? Pues yo soy la de al lado; la fea sin amigos. Si hago esto es tan sólo para sentirme bien conmigo misma.
domingo, 23 de septiembre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
♥
"Al contrario y viceversa; en la buena y en la adversa; del derecho y del revés; tú primero el mundo después."
domingo, 16 de septiembre de 2012
Co - razones.
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por sus caderas...Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende,
el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices,
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende,
el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices,
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.
Incluso los héroes tienen derecho a sangrar.
Que ya sé que fui una ingenua al dar lo mejor de mi. Pero, oye, soy más que un pájaro, soy más que un avión, soy más que alguna cara bonita al lado de un tren; pero, no es fácil, nada fácil, ser yo.
He intentado llorar, caerme sobre mis rodillas, he intentado mentir sobré un hogar perfecto que nunca veré.
Esto puede parecer absurdo, pero no soy capaz de volar, incluso los héroes tienen derecho a sangrar.
Tal vez molesto, pero cariño, incluso los héroes tienen el derecho de soñar; y pase lo que pase, no es fácil, ser yo.
Subamos arriba, más arriba, muy lejos, lejos de mi; allí estará todo bien, te podrás dormir con el sonido de la noche y, cariño, no me llames loco o algo así, porque es mi vida, y así la escogí.
Que sólo soy un hombre con una tonta capa roja, que intenta buscar kriptonita en esta inmensa calle; sólo un hombre con una graciosa capa roja, que busca esas razones especiales dentro de él por las que vivir.
Y sólo soy eso, un hombre, con su capa roja; gritando, y asumiendo, que no es fácil, nada fácil, ser yo.
He intentado llorar, caerme sobre mis rodillas, he intentado mentir sobré un hogar perfecto que nunca veré.
Esto puede parecer absurdo, pero no soy capaz de volar, incluso los héroes tienen derecho a sangrar.
Tal vez molesto, pero cariño, incluso los héroes tienen el derecho de soñar; y pase lo que pase, no es fácil, ser yo.
Subamos arriba, más arriba, muy lejos, lejos de mi; allí estará todo bien, te podrás dormir con el sonido de la noche y, cariño, no me llames loco o algo así, porque es mi vida, y así la escogí.
Que sólo soy un hombre con una tonta capa roja, que intenta buscar kriptonita en esta inmensa calle; sólo un hombre con una graciosa capa roja, que busca esas razones especiales dentro de él por las que vivir.
Y sólo soy eso, un hombre, con su capa roja; gritando, y asumiendo, que no es fácil, nada fácil, ser yo.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Basta.
"Basta, no quiero príncipes montados a caballo, ni ranas a las que besar, no quiero super héroes que me salven ni jugadores de fútbol que me dediquen sus goles. Ni soy una princesa, ni me gustan los anfibios, ni necesito que me rescaten y mucho menos, necesito que me dediquen la entrada de un balón en una portería. Yo sé lanzar balones fuera y sé valerme por mi misma, sé volar por encima de vuestros ojos cegados por este asco de sociedad y sé lo que quiero. Y no quiero necesitarte."
Dos.
Dos. Dos son los ojos que tenemos, los brazos, las piernas, las manos... Dos son los segundos que estoy a tu lado y en los que me doy cuenta que eres la personas más perfecta de este jodido planeta. Dos son los tipos de sexo que puede tener una persona, también son dos las llamadas que asustan de tu madre. Dos son las personas que te hacen falta para pasar una tarde jodidamente perfecta. Dos. Dos.
Tú y yo también somos dos, pero con complejo de uno. Es gracioso, somos dos pero uno.
También es gracioso que yo solo tengamos dos ojos, orejas... Y solo una boca. ¿Para qué más? La otra boca que quiero es la tuya.
Dos dos dos. ¿Has leído aquí alguna vez el número tres? No, ¿verdad? Tres son las cuentas de twitter que puede tener una persona, tres son los cerditos más famosos de los tiempos. También tres son multitud, pero hay un dicho que dice que dónde caben dos caben tres.
A mí, sin duda, me gusta más el dos que el tres. Por que tú y yo somos dos. Pero luego, cuando hablamos del tres, viene esa zorra y se acopla a ti. Ya no hay dos bocas, hay tres. Ya no hay cuatro manos, hay seis.
Así que olvidemonos del tres, que solo importe el dos.
Tú y yo también somos dos, pero con complejo de uno. Es gracioso, somos dos pero uno.
También es gracioso que yo solo tengamos dos ojos, orejas... Y solo una boca. ¿Para qué más? La otra boca que quiero es la tuya.
Dos dos dos. ¿Has leído aquí alguna vez el número tres? No, ¿verdad? Tres son las cuentas de twitter que puede tener una persona, tres son los cerditos más famosos de los tiempos. También tres son multitud, pero hay un dicho que dice que dónde caben dos caben tres.
A mí, sin duda, me gusta más el dos que el tres. Por que tú y yo somos dos. Pero luego, cuando hablamos del tres, viene esa zorra y se acopla a ti. Ya no hay dos bocas, hay tres. Ya no hay cuatro manos, hay seis.
Así que olvidemonos del tres, que solo importe el dos.
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