'Entonces abrió los ojos y se dió cuenta de que todo lo que había vivido tan sólo fue una pesadilla; que el sufrimiento no era real, que las personas que le habían hecho daño eran tan solo fruto de su imaginación, que había pasado la mitad de su vida encerrada en el dolor que esas personas le habían hecho sufrir, que aún tenía una oportunidad para sonreír.
Decidió mirarse al espejo y, secándose las lágrimas se dijo a si misma: ¿En qué me he convertido?
Tras haber dejado de llorar, se pintó los ojos y los labios de nuevo y repitió: Buscaré a alguien, ese alguien que en vez de destrozarme el rimel me destroce el pintalabios.
Volvió su mirada al espejo por última vez y sonrió; luego, salió buscando la felicidad.'

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